Los finales de torre son los más frecuentes. Dos ideas sirven casi siempre. La primera: una torre activa, que ataca y se mueve con libertad, vale más que una torre pasiva, que solo defiende. La segunda: la torre va detrás del , sea tuyo o del rival. Detrás de tu peón, la torre lo empuja y gana espacio a cada paso; delante, se queda encerrada. Aquí la torre de a1 está detrás del peón de a5.